(…)Nací para vivir en un mundo en el que todo sería mucho mas divertido y más puro si no existieran todas estas cosas que nos limitan… Cuando Ramiro, el hijo de un matrimonio amigo, tenía 5 años, manejaba la compu a la perfección, todavía no sabía leer, y hacía todo de memoria. Pensar que yo a esa edad estaba en la calle con una pelota jugando, o con los muñecos en el garage. Y la imaginación era toda mía. Los muñecos hablaban porque yo les ponía voz, volaban porque yo hacía que vuelen, y ganaban los buenos porque yo quería que ganen los buenos. Yo inventaba mi propia historia. No tenía ningún monitor que la invente por mí.(…)
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